A tomar por culo.

Recuerdo una época en la que estaba en plena investigación de la Metaprogramación Cognitiva y prácticamente no salía del despacho. Atendía a muchísima gente, recopilaba los datos, perfeccionaba los ejercicios… Así pude estar como 6 o 7 años.

Sin estar en las redes sociales. Sin participar en eventos. Sin dar conferencias.

Nada importaba, porque estaba cambiando el mundo.

Nadie lo sabía, solo yo. Pero cuando realmente haces algo importante, lo sabes. El impacto, los medios, el reconocimiento vendrá después.

Y vino.

Cuando tomé conciencia de que la Metaprogramación ya estaba preparada para ser expuesta, me di cuenta de que debía ser yo quien saliera al mundo a mostrarla y solo de pensarlo, aparecía la ansiedad.

Aun así lo hice. En seguida empecé a crecer en las redes, colaboraciones, conferencias, entrevistas en medios… Todo eso después de años de, prácticamente, estar encerrado en mi despacho y solamente ver a las personas de una en una.

Fue como salir de una cueva oscura y mirar directamente al Sol.

Ponerme de nuevo delante de la gente, exponerme, mostrarme, ser retado en público. Ya había sido mediático antes, pero ahora todo era distinto. Me sentía inseguro y no era porque no confiase en aquello que tenía que decir o en mis habilidades… Me había vuelto frágil por estar encerrado en un entorno de seguridad demasiado fácil y en ese momento cualquier cosa me parecía un mundo. De ahí la ansiedad.

Fue brutal ver en quién me convierte la falta de desafío, la seguridad, la comodidad.

La seguridad es una trampa, nos vuelve débiles. Necesitas incertidumbre, problemas, caos, desorden, volatibilidad, riesgos. Los necesitamos de verdad porque nos capacitan en un espectro cada vez mayor de retos y eso nos convierte en alguien capaz de sobrevivir en situaciones cambiantes y en entornos complejos.

¿Qué hice? Exponerme a TODO. Sostener lo que sentía mientras hacía lo que tenía que hacer.

Poco a poco el malestar, la inseguridad y la ansiedad iban desapareciendo y cada vez estaba más capacitado para el siguiente reto.

Esta reflexión me hizo cambiar drásticamente de mentalidad. Ahora me expongo, digo sí a los desafíos, acepto retos y me muestro. También me atrevo a hacer actividades distintas, cosas que habitualmente no haría. Incluso Alba me ha propuesto participar en una canción de su próximo disco y le he dicho que sí, imagínate el nivel de apertura (yo no canto nada).

Con esto te animo a que, si estás en una zona de seguridad, salgas de ahí. Deja que te toque el sol cada día, deja que la lluvia te moje, si tienes la oportunidad báñate en el río, haz ejercicio y deporte, juega, baila, canta, ríe, llora, déjate llevar en el sexo, atrévete con proyectos nuevos, acepta riesgos… Y si cuando estás a punto de dar el paso sientes que los miedos te frenan…

Haz un a tomar por culo.

Dilo y en voz alta.

Y descubrirás que los miedos empiezan a desaparecer. Porque nadie mira y aunque miren, ninguno importa. Nadie es nada, porque todos somos todo. Así que tú no eres menos que nadie para contenerte en nada que te apetezca de verdad.

Sube la música, quítate la ropa y baila.

Si alguien tiene prisa, que espere.

Tú estás cambiando tu mundo.

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Te mando un saludo y deseo que pases un feliz fin de semana.

 

Alexandre Escot